domingo, 17 de julio de 2011

EL SÍNDROME DEL NIDO VACÍO

EL SÍNDROME DEL NIDO VACÍO

PIENSO, QUE LOS ANIMALES SON TAN SABIOS QUE EN REALIDAD DEBERÍAMOS DE APRENDER MUCHAS COSAS DE ELLOS,  POR EJEMPLO
“EL NO APEGO A SUS CRÍAS Y DEJARLAS VOLAR”
SE OBSERVA QUE CUANDO NACEN SUS CRÍAS LAS CUIDAN CON MUCHO CELO, PERO SU INSTINTO LES INDICA CUÁNDO EMPIEZAN A ENSEÑARLES; A  CÓMO SOBREVIVIR SOLAS; Y CUANDO SABEN QUE YA ES EL TIEMPO “LAS EMPUJAN” A VOLAR.

SÍNDROME DEL NIDO VACÍO: Sentimiento de ausencia, soledad y vacío.
Estado transitorio más que duradero. El término "nido vacío” se usa mucho para referirse al período de la vida en que los hijos han terminado de crecer y les toca dejar el hogar. Se sabe que ambos padres experimentan esta transición, pero se ha considerado estresante para la madre, ya que ella siente la pérdida de su principal ROL; el de MADRE, que viene siendo el principal objetivo en su vida e identidad. Tanto popularmente como en  clínica, el "nido vacío” es a menudo visto como un cambio negativo en el bienestar físico o psicológico de la madre, volviéndose  más común en estos tiempos que los hijos gustan de vivir solos.
Ante la sensación de “Vacío” se generan sentimientos asociados con depresión clínica o trastorno de adaptación, incluyendo: dificultad para concentrarse, fatiga o falta de dinamismo, incapacidad de buscar u obtener placer, trastornos de sueño, cambios en los patrones alimenticios, angustia, tristeza, desesperanza sensación de soledad preocupación excesiva o ansiedad, indecisión, formando parte del proceso de la pena, cuando los hijos dejan el hogar para irse a vivir solos o casarse y empezar a realizar su propia vida independiente. Y es cuando los padres se angustian al darse cuenta de que ya no son tan necesarios como antes, generándoles sentimientos de inutilidad, sobre todo en la madre, ya que por lo general su proyecto de vida giraba en torno a sus hijos, en comparación al padre que sí, ha podido realizarse profesionalmente o laboralmente, por lo que no lo siente al igual que la madre que muchas veces ha renunciado a su proyecto profesional, para dedicarse a la familia. A las personas que experimentan alguno de estos síntomas con persistencia, se les recomienda visitar a su médico o psicólogo, a fin de que sean orientadas.
Como se sabe, en la cultura oriental, el significado de vacío es evaluado como un sentimiento positivo, mientras que en la cultura occidental el concepto está ligado con las emociones negativas, algunas filosofías orientales como el budismo y taoísmo, el vacío “ŚŪNYATĀ” aparece como un estado de realización  ya que se trata de un estado superior del ser humano y no de un estado de malestar.
CONCLUYENDO El nido vacío, yo, lo “LEERÍA” de forma positiva; viendo todos los beneficios, pero principalmente que; hicimos un buen trabajo con nuestros hijos, es por estoque  ellos podrán volar y dejar el nido. Lo que quiero decir; si, sus hijos están listos para dejar el hogar es el resultado de haber sido buenos padres. "Si están listos para irse," "entonces hemos hecho un buen trabajo."
Ante el nido vacío es normal que sintamos tristeza y sensación de pérdida pero estos síntomas deben entenderse como un proceso de duelo siendo difícil pronosticar cuánto duraran sus efectos.  



¿CÓMO PUEDEN LOS PADRES MANEJAR O ADECUARSE AL SÍNDROME DEL NIDO VACIO?
Sucede que cuando los hijos dejan el hogar, los padres sienten  que ya no tienen en qué o en quienes ocupar su tiempo, es este el motivo por el que se les aconseja que busquen de involucrarse en nuevas actividades y distracciones para ocupar este tiempo que antes lo dedicaban a los hijos. Se podría tener en cuenta que en esta etapa, nos toca hacer cambios en nuestra vida y no quedarnos aferrados a los hijos, lo que se podría hacer  es tratar de construir nuevos proyectos personales así como también ver la oportunidad de redescubrir a su pareja si aun están juntos; se habla que en los inicios del matrimonio la pareja es lo principal pero baja fuertemente con el nacimiento de los niños y en algunos matrimonios se estabiliza cuando los hijos dejan el hogar. Pudiendo entonces aquí encontrar la oportunidad para volver a unirse e iniciar juntos alguna actividad. Esta “liberación” de los hijos; puede transformarse en un tiempo positivo para la pareja iniciar nuevas actividades, retomar viejos hobbies o adoptar nuevos, empezar a practicar un deporte o ir al gimnasio, participar de grupos de interés común o en actividades de ayuda social puede ser una manera de darle un nuevo sentido a nuestras vidas.
También es recomendable que antes que los hijos dejen el hogar; los padres se involucren con los hijos y su plan de dejar el hogar, podríamos  "disfrutar el proceso del hijo que empieza a irse " Y ambos padres paralelamente empezar a hacer una vida más personal" y que no tengan nada que ver con la crianza de los hijos, para que cuando los chicos se vayan, el cambio no sea total.
Es aconsejable mirar lo positivo del nido vacío, como el de tener más tiempo para dedicarse a actividades para las que pudo no haber tenido suficiente tiempo antes, tales como viajar, hacer trabajo voluntario o pagado o un nuevo pasatiempo. Por ejemplo, aprovechar  la oportunidad de perseguir una pasión de toda la vida: aprender a tocar un instrumento, otro idioma, un deporte.
Comprender que, "nido vacío" significa: Ausencia de los hijos en nuestra vida cotidiana, pero también volver a tener todo nuestro tiempo y espacio para nosotros mismos como cuando éramos adolescentes y para nuestra pareja. Si hay dolor, aceptémoslo y vivámoslo pero, no con disimulos, si no observándolo hasta que pase. Y en caso de ser necesario busquemos ayuda profesional para distinguir si, estos síntomas son por que los hijos dejaron el hogar o por la coincidencia con la menopausia, la jubilación, el miedo a la muerte; y el profesional de la salud nos alumbrará el camino que aun no vemos y todos los beneficios que conlleva.



COMO RESULTADO DE LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS ante la separación del hijo y en el caso que los padres, o uno de ellos, pase por una situación de tristeza o ansiedad y no le permita asimilar los beneficios de esta nueva etapa que se inicia, es recomendable buscar consejo psicológico para reestructurar esos pensamientos que nos llevan a la tristeza y ansiedad.
En culturas donde el sentido de vacío se ve como algo negativo se asocia con la depresión y se proponen TRATAMIENTOS relacionados con la psicoterapia, la terapia de grupo y terapias relacionadas con el cuidado de animales como mascotas. También pueden ser de utilidad otros métodos como la espiritualidad, la meditación, el trabajo en voluntariado, salidas, aficiones y contacto con la naturaleza para encontrar diversos intereses en la vida.
Por supuesto que hay personas a las que todo esto les resulta más difícil y precisan de ayuda. Esto no es algo vergonzante ni terrible: es algo propio de la condición humana. Por lo tanto no tenga temor o vergüenza de pedir ayuda, a su pareja, familiares, amigos, grupos de apoyo o un psicólogo. No siempre  es fácil redefinir los objetivos de vida a veces cuando se ve como algo NEGATIVO, el nido vacío. Si utilizamos toda nuestra creatividad y no canalizamos ésta angustia en actividades positivas, si no comprendemos que la relación con nuestros hijos no se terminó, sino que se modificó y que ésta es la oportunidad para enriquecer la relación ya que no tenemos que EDUCAR, CORREGIR, ETC.
Además podemos mantenernos en  contacto siempre con ellos, ya sea por teléfono, carta, o por las redes sociales. Recuerde que nunca dejará de ser el padre o la madre de su hijo, sólo su rol ya no será el mismo.
ROCÍO VIZCARRA
PSICÓLOGA-TERAPEUTA



Imagen de El nido vacío

POEMA: Síndrome del nido vacío
Cada día que pasa le reconozco menos. Sus ojos, antes libres de sombras, se van cubriendo de una neblina que no sé interpretar, y me da miedo. Todavía retengo en mi memoria el olor de su pelo, la calidez de sus manos en mi cuello, sus abrazos sin reservas.
Sus silencios son cada día más largos, sus pasos se alejan de mi sombra y sus palabras aun cuajadas de ternura me hacen entrever una persona diferente a la que me pertenecía hasta hace solo unos meses. Sé que siempre le tendré a mi lado, pero ya está buscando su propio rumbo, un camino en el que yo he quedado atrás.
A veces le observo sin que se de cuenta y me sorprendo de sus pequeños cambios; su rubor ante mi presencia cuando se encuentra desnudo, un cuerpo que antes me mostraba sin reservas, sin pudor. Sus lágrimas, ayer fáciles, ahora le cuestan, le molestan como inquilinos indeseables en un caparazón todavía sensible a los reproches y a los contratiempos.
Le veo escapar de mi segura guarida sin que pueda hacer nada por retenerlo, y me encoge el alma pensar que está perdiendo el paraíso de la inocencia. Ya sé que es egoísta e inútil mi temor, pero no puedo evitarlo. Quisiera, si pudiera, prenderle el amuleto de la felicidad en su corazón y bañarlo en sándalo de suerte para que el viaje que está empezando a planear en su cabeza llegue a buen puerto, abrigado de los truenos de la desesperanza y el olvido.
Todavía tengo impregnado en mi cerebro su cuerpo tierno, blando, suave, torpe y descoordinado, que se movía entre la curiosidad por conocer el mundo y la necesidad de mi cariño para seguir aprendiendo. Todavía le retengo a medias y sus besos siguen siendo fuertes, apretados; y sus ojos siguen emanando la luz de la inocencia; pero ya está dejando atrás los coches, los muñecos de acción y las películas infantiles. Su lenguaje, sus ademanes, sus intereses son de una persona que se está adentrando en la vida real, en la que han desaparecido los Reyes Magos y el Ratoncito Pérez.
Mi niño está dejando de ser niño y yo me siento triste, no porque crezca, no porque camine solo, no porque mis arrugas comiencen a decirme que la juventud ya queda atrás; sino por no poder evitar que sufra, que encuentre aristas que le arañen el alma, por no poder esquivar por él los zarpazos de la tristeza, la muerte de las ilusiones y el vacío que deja perder algunos sueños.
Educar a un hijo es algo intuitivo, que no se encuentra en los manuales. Uno lo hace lo mejor que puede, y espera que el cariño, los desvelos y la sensatez hayan quedado como posos sólidos en su interior. Pero no se está seguro de haberlo hecho lo mejor posible, por eso tengo miedo, por no tener la certeza de haberlo dado todo, de haber transmitido correctamente aquello que considero esencial.
Y le miro a cada rato y sólo me pregunto ¿será feliz? Creo que está empezando a afectarme el síndrome del nido vacío incluso antes de que suceda.



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